Mi cuerpo ha de moverse por
la esperanza cristiana: en obediencia a Dios.
Concede que, teniendo esperanza, nos purifiquemos.
Cristo
vino para combatir el mal y enseñarnos un camino hacia la pureza. La Colecta
que orienta en oración este comienzo de semana nos invita a revisar a ese
Cristo que contra el mal lucha y nos hace también una clara invitación.
El
llamado que tenemos como personas cristianas es a ser mejores desde dónde
vivimos, trabajamos, desde dónde nos desenvolvemos. Para lograr esto tenemos
que poder identificar con claridad qué es malo y qué no; sin irnos a los
excesos. Esta diferenciación a veces es sencilla, otras veces no.
Ante
la ley, cuando se trata de si se violó o no se presenta el mismo desafío y
desde los tiempos de Moisés, cuando Dios dio su ley, hay ejemplos de cómo se
tuvo que explicitar y a cada situación decir qué sucedía o no, para cumplir con
esa ley.

- - Decir que esa desgracia le pasó a tal país porque no alaban a Cristo. Por ende a nosotros no pasó ¿Porque sí?
- - Afirmar que tal persona perdió su trabajo porque no va a la iglesia o porque le fue infiel a su esposa. - O
- decir que Dios te castigará porque no diezmas, porque no das ofrenda porque mientes.
Si
esto es así y estos ejemplos son correctos ¿cómo explicamos cuando algo feo le
sucede a una persona que es muy buena?
Creo
que el tema es demás complejo cuando de Dios hablamos y que normalmente hay
muchos elementos que se desconocen como para que aseguremos que las cosas son
de tal color u otro. Creo que nuestro llamado es a ayudar, orientar, guiar,
amar, pero no a juzgar y dictar sentencia.
Prestemos atención a nuestro llamado como personas cristianas, estando
siempre preparados para decir, sí creo en Cristo y lo demuestro en palabras y
en obras.
No
nos toca ser determinantes y condenar, nos toca ser ejemplo y amar, con una
dimensión de amor que sobrepasa todo entendimiento.
Hoy,
recibí un vídeo de esos que llegan a nosotros por la Red Social Whatsapp, en él
entra un borracho a la Iglesia y el Pastor pide que llamen a la policía y
saquen a ese pecador. El borracho al ver que viene la policía y lo aprenden se
suelta de los representantes de la ley y cita en voz alta, varios casos de
otras y otros pecadores que también estaban en la congregación. Si a él lo iban
a llevar también por pecador debían llevarse al lujurioso, a la mentirosa, al
difamador, a la adúltera, al ladrón, etc. etc… El pastor al final pide a los
policías que lo dejen porque al parecer Dios había hablado a través de este
señor.
Nuestra
forma de vida es la “clave cristiana” que ayudará, construirá o destruirá a la
persona próxima, al prójimo.
La
forma de vida de los israelitas fue puesta en jaque cuando Josué les dice que
tienen que dejar las viejas costumbres de alabar otros dioses, igual como les
pasó a los hermanos hijos de Térah, Abram y Nahor. Les invitó a hacer un pacto
y les recalcó lo serio del compromiso que estaban haciendo. Pues, no es lo
mismo el momento del pacto que vivir el pacto. El tiempo avanza y cuando
estamos a solas en nuestras vidas en el día a día, es allí donde comprobaremos
qué tan serios somos en lo que hemos prometido. Y nos veremos instados a hacer
los ajustes para ser cómo Dios quiere.
Hay
auxiliares para la vida diaria que necesitamos para sostener nuestra parte del
acuerdo y ser fieles a Dios:
- · Oración a Dios constante.
- · Lectura bíblica constante.
- · Meditación.
- · Ayuno.
- · Introspección.
- · Retiro espiritual
Por
voluntad propia, apoyados en nuestra forma natural de ser no sostendremos
nuestra parte del pacto. Solos no podemos.
Se
nos ha prometido una calidad de vida distinta, vida eterna, si cumplimos.
Nuestra actitud perenne ha de ser: ESTAR PREPARADOS.
Con nuestra llama
encendida y a la expectativa, haciendo lo que nos toca, sin parar. Aprendiendo a
reconocer la voz de Dios y su presencia de lo que no lo es. Al hacer esto sabremos dónde está Dios y dónde no está y no tendremos
que diferenciar qué es malo y qué no.
¿Por
qué la simbología de las 10 vírgenes? Viene de la tradición judía cuando el
novio iba a buscar a la novia a su casa y allí recibían la bendición de los
padres de la novia. Venían después de manos de vuelta en procesión con las
personas que apoyaban esta unión y llegaban a la casa del novio donde pasarían
allí varios días de fiesta.
¿Has
visto cómo se prepara una mujer para su boda?
Tratan de que todo esté listo y
en su lugar. Pero hay excepciones a la regla y en esta parábola Jesús nos hace
ver que no debemos ser como las 5 mujeres vírgenes no previsoras. Como personas cristianas estamos convocados a
prepararnos mucho mejor porque no lo hacemos bien todavía y a cuidarlo todo
porque no sabemos el día ni la hora y hay que estar listas, listos.
Con
la ayuda solicitada a Dios podremos lograrlo, el es quien puede ayudarnos a mantener la esperanza viva con la vista puesta en Cristo. Y así caminar en
pureza de corazón.
Soy de los que cree que este estado de pureza es el
resultado del movimiento constante de las acciones que buscan obedecer las
leyes de Dios, el actuar hacia lo que Dios quiere. Ese movimiento de obediencia y seguimiento hacia Cristo amando como nos
amó, nos lleva a ser puros. Pero entiéndase, es el movimiento constante: no
podemos parar.
En
síntesis, somos puros en la medida que nos movemos hacia Cristo y en Cristo y
por Cristo. El estado natural de la persona cristiana ha de ser el movimiento
constante por medio del Espíritu Santo hacia lo que Dios quiere de nosotros.
Creo que Jesús nos mostró esto en su vida, su movimiento constante es el que
guiaba todo su ser. Toda una preparación que más bien era su forma de vida.
Es
la esperanza la que nos hace seguir moviéndonos por lo tanto, porque tengo
esperanza, no puedo dejar de moverme al llamado que tengo.
Debemos
por lo tanto cultivar buenos hábitos que nos acerquen a lo que Cristo nos
enseñó y la repetición nos ayudará. Nos ayudará a mantener nuestra llama de
pasión por Cristo encendida.
Es fácil señalar a las personas que yo creo tienen
su vela del Espíritu apagada. No caigamos en esta práctica, esto es juzgar… Más
bien miremos hacia dentro y revisemos nuestro ejemplo y preguntemos a Dios cómo
hacemos para que nuestro movimiento mantenga nuestra llama encendida. Porque
cuando el movimiento de nuestras vidas no es inspirado en Cristo nos iremos por
otros caminos.
Deja
de mirar hacia afuera. Porque lo que está adentro es lo que nos está apagando
la llama de la fe.
Cristo
enciende,
Cristo
no apaga.
¿Quién
está dentro de ti?
¿Estamos encendidos o apagados?
¿Estamos
listos?
Cristo
viene.
Amén.